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31 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (XV)

Te amo tanto
que te guardo rencor
porque tu desamor
me hace sentir
que me odias
(...)

¿Qué les parece? Mi primer poema "formal". No estoy seguro de si verdaderamente fue el primero, pero yo lo considero así. ¿Y para quién fue? Para ese amor loco, irresponsable y desquiciado (en los malos sentidos de las palabras) que fue mi maestra de inglés. Fue todo eso precisamente porque no me correspondió en lo más mínimo, y sin embargo yo insistía en quererla y en creer que podría quereme también. Yo fui el loco, el irresponsable y el desquiciado... y de una mala manera.

Mi amor por ella me buscó problemas, se los buscó a ella, y creo que marcó una pauta de cómo sería de atroz para mí el amor en el futuro. Siempre soy el niño loco desesperado por un poco de cariño, romántico hasta la médula, detallista hasta lo obsesivo y entregado hasta la lástima. Quizá algunas cosas las he logrado mejorar con el tiempo y la madurez, "no hay nada mejor que volver a empezar, que volverse a enamorar", dice la canción.

Lo mejor de todo fueron las letras. Descubrir la belleza no sólo de la literatura escrita por otros, sino que yo podía hacer mis propios intentos, aunque fueran malos. Intentar crear belleza es algo tan bueno para el alma, que no puedo creer que no lo intenten todos en el mundo. Intentar crear belleza, crear algo hermoso, aunque sólo nosotros lo consideremos así, es invaluable. Es un reflejo de nuestra alma, de la necesidad de estar en comunión con el mundo, con la realidad, con la vida. Es un grito desesperado de nuestra alma por dar a conocer su individualidad al mundo entero. Es la esencia de nuestra misma Humanidad luchando por salir de nuestro imperfecto cuerpo y manifestarse tal cual es. Crear algo que llegue desde nuestra alma a la escencia del alma de alguien más... eso es más que arte, y lo añoro...

29 de mayo de 2009

Muerte Querida

Otra buena canción, esta vez a cargo de Los Fabulosos Cadillacs, uno de mis grupos favoritos, el tipo de música que podría estar oyendo siempre. Aquí, el link para descargar.

Abrí la puerta que vengo a buscar
el final de esta corta canción
Juntar coraje, juntar el valor
De decirte que el sol se apagó

Y la vida terminó

Yo sé mi vida que venís a matar
lo que queda de nosotros dos
Matar mentiras, matar el dolor
A quedarte con mi corazón

Me vas a sacrificar, el alma te vas a llevar

No hay nada mejor que volver a empezar
que volverte a enamorar
No hay nada mejor que volver a empezar
Y otra vida poder encontrar

Mátenme pronto no tengo temor,
que en el cielo me espera tu amor
Él se fue antes, qué alto se fue
Cuando te besé por primera vez

era cuando fuimos dos con un solo corazón

Dame otra vida , yo quiero cambiar
Un ladrón que no pueda robar
Decime tu condena, voy a pagar la pena
Rejas en el alma y después libertad

Me vas a sacrificar, el alma te vas a llevar

Muerte Querida que viene a matar
lo que queda de nosotros dos
Matar mentiras, matar el dolor
A quedarte con mi corazón

Me vas a sacrificar, el alma te vas a llevar.

28 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (XIV)

Conocí, no sé si a los once o a los doce años a un autor guatemalteco llamado César Higueros Carrillo. De él tomé el concepto de ASNO, de un par de posts de hace meses. Aparentemente también fue locutor, y luego escribió. Los libros que más conocí de él fueron los de La Mosca, su Libro de Sabores. Tenía el concepto de que, como cuando leemos nos mojamos la punta de los dedos para cambiar la página, entonces las páginas deberían ser "de sabores". Me gustaba, cada página tenía en la esquina el nombre del sabor que tenía. Escribió La Mosca 1, 2 y 3. En su tercer libro, los números de las páginas terminaban en 3, no eran correlativos. Página 3, 13, 23, 33... Muchas de sus historias y situaciones graciosas que contaba en sus libros aún las recuerdo con mucho agrado. Lastimosamente conseguí los tres libros, y luego los perdí por diferentes razones.

En el segundo de los libros se contaba la historia de un médico que atiende a un paciente que prácticamente no padece nada, pero al enterarse de que tiene un negocio próspero, de pronto comienza a "inventarle" enfermedades y recomendarle tratamientos caros, llegando al colmo de que, al enterarse de que su esposa está embarazada, termina ofreciéndole a su propio hijo por "cómodas mensualidades". Tuve la dicha de conocer esa historia y proponerla para un concurso de dramatizaciones que se realizó en el instituto. Ya se había realizado algo así, y a mi opinión nos fue bien. Cuando tuvimos esa oportunidad propuse la historia, y se enriqueció muchísimo con los aportes de todos. Logramos hacer una obra que gustó, fue graciosa y cuya historia se podía alargar.

No recuerdo si ganamos, creo que quedamos en segundo lugar. Igual no importa debido a la satisfacción que logramos. Fue uno de mis primeros encuentros "serios" con el mundo del arte y de las letras. Después escribí algo más serio que resultó un fracaso en el instituto. A los quince años comencé a escribir poemas. Un par de años en que fui maestro, enseñé Idioma Español y Literatura, y fueron los años más gratificantes para mí como maestro. Tuve la oportunidad de crear una dramatización con alumnos de bachillerato y ¿adivinen cuál era la trama? Debí dedicarme más a ese mundo. Es cierto, los sueños que dejas de lado te persiguen durante toda tu vida.

Siempre me gustará el arte.

25 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (XIII)

¿Qué es relativo? Todo es relativo. Me pregunto qué habrá sido la experiencia de estudiar en el ISI para aquéllos quienes vivían lejos. Algunos amigos y yo vivíamos cerca, así que nos regresábamos a pie a nuestras casas. Regresábamos más temprano, y recordemos que estudiábamos en la tarde. No teníamos que someternos al horario del bus. Podíamos salir prácticamente a la hora que quisiéramos. Podíamos quedarnos tarde y ver a los buses salir. Experimentamos más de una vez lo que era el silencio en el instituto. Jugamos más de una vez a que nos asustaban, las puertas de las aulas se abrieron solas en más de una ocasión. ¿Qué recuerdos tienen los que abordaban un bus que los llevaba cerca de su casa?

¿Qué recuerdos tienen aquéllos quienes "padecían" de malas notas? ¿Qué sintieron los que reprobaron? ¿Cuánto tiempo invertían los que tenían que estudiar para ganar sus clases? Me pregunto cómo era para aquéllos que tenían que someterse a un horario de estudios. Yo llegaba a mi casa, más temprano que muchos otros, y casi inmediatamente hacía mis tareas, y en ocasiones me acostaba tarde. Algunas veces, por tiempo o recursos, dejaba mis tareas sobrantes para el día siguiente. Pero casi siempre me levantaba tarde, me bañaba, desayunaba, perdía mi tiempo en cualquier cosa, en la televisión, la música, cualquier cosa pues no tenía "nada qué hacer". Incluso durante una época me ponía mi uniforme, comía temprano, y me iba al colegio, a leer en la biblioteca.

¿Qué tipo de recuerdos tienen los demás? ¿Qué recuerdos, qué cariño conservan aquéllos que sólo estuvieron un año en el instituto, o dos? Cada quién tiene su propia realidad, y estar sentado a mi lado o delante de mí fue una experiencia totalmente distinta a la mía, por el sólo hecho de no ser YO. Nadie tiene mis recuerdos, desde mi punto de vista, en lo que yo me fijé. Y yo no tengo ni idea de las cosas que algunos otros habrán vivido. Quizá algunos, siendo todos hombre, fueron pareja. Quizá algunos encontraron el amor de su vida en ese tiempo. Quizá algunos recuerdan esa época como la peor de su vida. Quizá algunos estén muertos hoy. Todo es tan variable, tan posible y tan real como que yo estoy acá, sin empleo y en silla de ruedas. ¿Cuántos imaginaron algo semejante para El Abuelo?

22 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (XII)

La eterna lucha del bien contra el mal. Nosotros estudiábamos en la tarde, y recibíamos la clase de educación física por las mañanas. Una unidad de esa clase era la natación. Teníamos la oportunidad de utilizar la piscina del colegio, cosa totalmente nueva para muchos, sino para todos nosotros. Después de recibir la clase de educación física, recibíamos la de computación, algo bastante aterrador para mí, que no conocía nada aún. Curioso... terminé enseñando computación y programación, pero comencé buscando excusas para huir de esa clase.

Un día, se nos ocurrió la "excelente idea" de quedarnos en la clase de natación y no ir a la de computación. No había mucho orden con tanto niño desconocido para los maestros, que sólo nos veían una vez a la semana, además del desorden que usualmente supone una piscina. Así que a alguien se le ocurrió que era mejor quedarse a jugar en el agua que ir a la otra clase, no se darían cuenta y (no conscientemente) nos sentiríamos superiores.

Y funcionó. Mientras todos se cambiaban para la otra clase, nosotros nos quedamos en la piscina, aprovechando que los de la siguiente clase estaban entrando y nos mezclaríamos entre ellos. Con lo que no contábamos era con que un compañero de clase, quién sabe si por ética, por querer perjudicarnos, por envidia o por simple "lamebotas" que era, nos acusó con los profesores de computación.

Llevábamos poco tiempo de disfrutar nuestra travesura, cuando él llegó con uno de los maestros a "identificar a los implicados en el crimen" de haberse escapado de la clase. No había remedio, él sí nos conocía y no tuvo escrúpulo en denunciarnos. Nos ganamos un regaño, una advertencia, y en general salimos bien librados, pero con la autoestima por los suelos. Fue una de tantas veces en que aposté por portarme mal y salí perdiendo. ¿Acaso nunca voy a aprender la lección? Supongo que parte de la diversión en la vida es seguir haciendo travesuras.

21 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (XI)

"Malas juntas". Como ya mencioné, creo que siempre tuve cierta tendencia a relacionarme con los compañeros que no debía. Siendo simple, diré que no necesitaba juntarme con los estudiosos, no sólo porque no tenía mucho en común con ellos, sino que tampoco los necesitaba. Sacaba mis notas altas aunque me juntara con los "peores estudiantes".

En la secundaria no fue muy distinto, y en el primer año me relacioné con dos compañeros que reprobaron y no pasaron al siguiente año. A uno de ellos le decían Skipper, o Mandibulín, por su mandíbula pronunciada. El otro apodo lo tenía por una playera que decía Skipper, pero no sé más de esa historia. Era mal estudiante, malhablado, grosero, pervertido, llevaba pornografía a los compañeros, vivía cerca de un prostíbulo, y era uno de mis mejores amigos. Lo curioso es que conservé cierta "inocencia" a pesar de tener esa amistad. No me involucré demasiado en la pornografía y lo único que hice alguna vez fue pasar frente al prostíbulo cerca de su casa, a la que sólo fui una vez. A veces no lo comprendo, pero casi nunca me lo pregunto en serio... nunca me dejé influenciar mucho por esas amistades, y nunca las traté de cambiar tampoco.

Al otro amigo le decía "compadre", y no fui tan apegado a él como al otro. A veces andábamos juntos los tres, pero al final nadie siguió junto a los otros. Era una especie de equilibrio, pues no era tan "desastroso" como mi otro amigo, aunque tampoco fue buen estudiante ni me hizo mejor persona.

En primer año también me gané mi apodo. Creo que la palabra "gané" está bien dicha, porque me lo buscaron después de poner un apodo. Un compañero repitente, bastante moreno, me pareció el objeto ideal para algo que mi tío me había contado. Un día simplemente le dije "rené". La pregunta fue "¿por qué?" y la respuesta "re-né-gro". No le hizo mucha gracia al tipo, así que después de unos días me dijo "Abuelo", y su razón fue "por los lentes". ¡Pobre tipo!, supuso que me ofendía o me perjudicaba como yo a él, pero resultó que me gustó bastante y se convirtió en un signo de popularidad para mí. ¡Gracias!

20 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (X)

Entré pues, a los básicos, y si no tenía aún la fama de "nerdo", la fui creando de algún modo con mis notas. Como ya mencioné, en esa época conocí a muchos maestros que me inspiraron después cuando yo mismo di clases. Por ejemplo, El Chumino, de quien comentamos alguna vez con un compañero que, si reprobábamos la clase de él era por NUESTRA culpa. ¿Qué clase de maestro hace que adolescentes de 13 años acepten que es SU culpa reprobar un curso?

Otro de esos maestros fue El Guachimán, quien siempre hacía chistes de doble sentido y nos hablaba muy directamente sobre sexualidad, lo cual era muy bueno en esa época, sobre todo porque era un instituto sólo para hombres. Recuerdo que él fue quien detuvo una pseudo-pelea que tuve con un compañero que siempre me cayó mal. Siempre me hacía reír, y su seguridad a la hora de hablar de sexo me inspiró cuando yo mismo hablé más adelante con mis propios alumnos. Otra maestra fue mi maestra de Idioma Español, quien leía de verdad, como debe ser alguien que enseñe idioma español, sumamente ordenada al dar sus clases, y quien creo que fue la fantasía sexual de más de uno en esos días.

Otra maestra importante para mí fue la maestra de inglés, pero no sé si era o no era buena como maestra, fue importante para mí porque (momento de vergüenza) me enamoré de ella. Siempre saqué muy buenas notas con ella, creo que la mayoría de veces 100, pero también me busqué y le busqué a ella muchos problemas por mi tonto enamoramiento. El maestro de Música, el mismo que tuve en primaria, el maestro de Artes Plásticas, maestros que de alguna u otra manera me enseñaron buenas cosas y me dejaron buenos recuerdos. Es bueno darse cuenta de que no pasó la adolescencia en blanco, odiando a todo el mundo, sino que hubo cosas qué apreciar y que me hicieron crecer y ser lo que soy.

15 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (IX)

Justo al lado de donde estudié mi primaria, se encuentra el lugar donde estudié mi secundaria. Tuve la suerte, la dicha o la fortuna de ingresar junto con algunos de mis compañeros de primaria. Uno de ellos fue aquél que sigue siendo mi amigo, César, pero en esos años nos distanciamos un poco. Seguimos siendo amigos, pero él y yo encontramos otros amigos con quiénes pasar la mayoría del tiempo. En esa época también encontré a los otros dos amigos que han perdurado hasta hoy, uno de los cuales ha sido el mejor: Ángel y Edgar.

Para ingresar al Instituto San Ignacio debíamos someternos a un examen de admisión. Varios compañeros de primaria nos sometimos, pero no todos aprobamos. Pudimos continuar otros años juntos algunos de nosotros, hacer nuevas amistades, convertir algunas en enemistades y vernos crecer.

Una de las cosas que más recuerdo de las pruebas de admisión fue las pruebas psicológicas. Nos pasaron las de casa-árbol-persona, y resulta que a esa edad yo ya conocía algo de eso, pues ya había leído al menos un libro que trataba el tema. Fue curioso, saber que si hacía, por ejemplo, la figura humana con palitos era una forma de resistencia. Sentía que yo experimentaba con los evaluadores más que ellos conmigo. Luego, lo que más recuerdo de las primeras clases que recibí, fue que el maestro de Matemática, quien nos había dado algunas clases en vacaciones para nivelarnos, el primer día de clases nos dio una clase normal, con ejercicios tareas y todo. Al ver nuestra extrañeza, nos dijo algo como "¿a qué pensaron que venían hoy, a conocer al profesor?". Me hizo bastante gracia, porque era cierto y por la forma tan sarcástica en que lo dijo. En realidad creo que eso de "en el primer día no se hace nada" es una pésima costumbre, y durante los años que fui maestro, en la medida que tuve oportunidad utilicé más o menos la misma frase. En esos años tuve maestros que me sirvieron de buen ejemplo para serlo. Espero, con mi trabajo, haber inspirado a alguien también a enseñar.

Me sentiría orgulloso.

13 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (VIII)

Pues terminé la primaria con la fama de "nerdo" y de que no necesitaba estudiar para tener buenas notas, creo. Salí con media beca para seguir mis estudios también. Eso prueba que no era tan bueno, o tan merecedor de la beca, puesto que recibí la mitad y un compañero la otra mitad. Me gusta que ese otro compañero fue uno que se convirtió en mi amigo desde primero primaria, y hoy, 22 años después, sigue siendo mi amigo.

Recuerdo sólo ciertas cosas, y como muchos (o como pocos) recuerdo más ciertas cosas malas. Recuerdo (no sé si será cierto) que una vez me caí de un árbol y caí de cabeza. Salí bien de eso, aunque hasta podría ser la razón de que esté en silla de ruedas. Recuerdo que una vez me peleé con un compañero, y por una mala interpretación de algo que hizo. Me sentí culpable, pero creo que nunca me disculpé. Recuerdo también que me peleé con un compañero que tenía la fama de ser el "más fuerte" y claro, perdí. Recuerdo que en primero primaria, y casi sin razón, el niño "peleonero" de ese grado, que no siguió después, también me sacó el aire yendo hacia el bus, dentro del colegio.

También recuerdo que estuve en el coro, y un compañero que se llama Julio tenía una voz más potente, o quizá sólo más seguridad en sí mismo y por eso cantaba de solista. A mí me lo ofrecieron, en el coro yo era quien más tiempo pasaba con él, y no recuerdo si acepté o si lo hice bien cuando acepté. Recuerdo que teníamos una "competencia" entre él y la mejor vocalista de las niñas del coro. Para nosotros él ganó, pero varios años más tarde fue a ella a quien ví cantar en la televisión. Nada grandioso, pero llegó más lejos que él.

Colección de recuerdos vagos y desordenados. Mi vida no es una brillante conjunción de anécdotas de niñez. Quizá las de adolescencia sean mejores, quién sabe. Pero algo sé, que mi niñez no creo que sea inspiradora a generaciones futuras o cineastas. Jaja.

12 de mayo de 2009

Testimonio de Vida

Pasé dos días en cama, demasiado cansado para tener ganas de levantarme y hacer algo. Días difíciles han sido estos, en que el medicamento me ha causado efectos más fuertes y los he sufrido más. Me tienen que inyectar cada dos días, y el medicamento últimamente me ha causado fiebre y contracción de los músculos. Se me contraen una y otra vez alrededor de dos horas, y duele más cada vez que sucede. El otro día, mientras sufría de los dolores, del malestar, de nuevo estuve a punto de desear en serio morir.

Pero me he dado cuenta de que es cuando más débil me siento que estoy a punto de tirar la toalla y dejarme vencer. Ya no me tomo tan en serio a mí mismo cuando estoy cansado, débil o adolorido y me dan ganas de terminar con todo, porque sé que en cuanto tenga más energía y me sienta mejor, volveré a sentir esas ineludibles ganas de vivir de siempre. El problema es que en estos días no he tenido casi nada de energía.

Sin embargo, en ese momento de desesperación, me di cuenta de que no voy a dejarme vencer, ése no soy yo. Mi naturaleza no es desear morir, siempre es y será desear vivir, pase lo que pase. Y sé que, pese a lo duro que se ha vuelto vivir con esta enfermedad, debo ser un testimonio de vida, de celebración de la vida y la esperanza, y no una historia más de darse por vencido. Independientemente de si alguien aprende algo de mí, de heredar algo útil a la Humanidad, de se trascendente o recordado, mi vida será una lucha de vida hasta el final, porque mi vida lo vale.

Como dijo el Calígula de Camus mientras lo asesinaban: "¡Aún estoy vivo!".

3 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (VII)

Cuando estaba en mi primer año de práctica, en el año 2,000, en una actividad me preguntaron cuál era mi mejor recuerdo de la niñez. Escribí que fue la ocasión en que fui el mejor en algo que no fuera los estudios. Triste, pero cierto. Siempre sentí que valía sólo por mi inteligencia, como si fuera lo único bueno que pudiera dar de mí. Tanto, que en la práctica así ha sido estos 29 años. Así que ser el mejor en algo distinto a lo académico resultó fantástico para mí.

Habían varios juegos para niños en la escuela primaria a la que fui, la Escuela de Aplicación Monte María. Eran de esos en los que uno escala, se cuelga y cosas por el estilo. Había uno en el que competíamos colgados, luchando entre nosotros con las piernas por ver quién botaba al otro primero. Fui bueno en eso, y siempre que aparecía un retador (amigo, al fin, pues éramos pocos), lo vencía. Ser el mejor en eso, sentirme el mejor en algo que no fueran "las notas" me hacía sentir mejor conmigo mismo. También me gustaba tocar la flauta, me gustaba practicar y ser felicitado por el maestro, que en una ocasión dijo que quizá en mi vida anterior había sido "moro".

No me gusta el fútbol, los autos, las telenovelas, el reguetón, las luchas, en general las cosas que a la mayoría les gusta. Nunca tuve las cualidades o los gustos o el desempeño que las personas "normales" tenían, por lo que gran parte de mi esfuerzo diario era por ser "normal" a la vez que yo mismo no comprendía mi esfuerzo. Siento que hay mucha desgracia en la inteligencia, mucho de "darse cuenta" de cómo son las cosas, y no vivir en la felicidad de la ingenuidad. Pero, al final, prefiero ser lo que soy que abandonar lo que tengo ahora. Prefiero ser más inteligente y no más feliz, por la comprensión del mundo y la realidad que tengo. Quizá si fuera "normal", hubiera sido derrotado ya por esta enfermedad, pues he visto en el hospital cuán débil es la gente "normal" con enfermedades como esta. Toda mi vida lamenté no poder ser "normal". Hoy todavía no puedo, pero tampoco lo lamento.

1 de mayo de 2009

De Noche Para Siempre (VI)

Recuerdo que cuando estaba en primaria, en los últimos años mi mejor amigo era el "peor estudiante" de la clase. El que reprobaba las clases, el que se "portaba mal". Quizá a veces abuso de las comillas, pero en este mundo simplemente ya no sé qué será lo bueno y lo malo. No sé encasillar, y a veces me sorprende lo que piensan las personas. En fin, mi mejor amigo era él, y reprobó ese año. No continuó con nosotros. Cuando estuve en primero básico, mis dos mejores amigos tampoco pasaron al siguiente año. El siguiente año, me hice muy amigo de alguien que tampoco continuó. ¿Hay un patrón aquí o qué?

Creo que muchas veces supe hacerme amigo de quienes no eran buenos estudiantes, quién sabe si por su personalidad, porque teníamos cosas en común (¿?) o porque era una forma de rebeldía. Una forma de ser "mala persona" al mismo tiempo que me mantenía en los primeros lugares académicamente. Quizá sí teníamos cosas en común, tal vez yo era un pésimo estudiante, pero tenía la ventaja de la buena memoria o lo que sea, y eso me hacía ser como ellos y tener, sin embargo, buenas notas. Sonará a que me jacto, y quizá por eso lo hacía, para demostrar que siendo un mal estudiante podía obtener buenas notas. Pura vanidad, pero funcionaba y nadie pretendía que cambiara. Al contrario, es lógico que entre niños de esa edad más bien causaba asombro que fuera tan ambiguo.

Al final, mis mejores amigos han sido estudiosos. Me interesa la literatura, los idiomas, la buena televisión, el buen cine, la buena música (¿dónde quedaron las comillas?), y me apasionan las cosas científicas y el conocimiento en general. Mi intelecto fue intelecto al fin, pero supongo que con mi pésima actitud dejé pasar muchas buenas oportunidades de tomar otro camino en mi vida. Definitivamente suena a una autobiograía derrotista, pero en algún capítulo encontraré la redención. Todos lo hacemos.