Contacta al Abuelo



Para contactar directamente con el Abuelo, puedes enviar un correo a Vantum@Gmail.com

Mostrando entradas con la etiqueta Lecciones de Psicología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lecciones de Psicología. Mostrar todas las entradas

8 de septiembre de 2010

Ejercicio, Disciplina y Afecto

No estoy seguro de que esto sea exactamente una lección de Psicología, pero solamente lo dudo porque no sé qué tan "universal" será este conocimiento, que es más parecido a una opinión. En el programa El Encantador de Perros, él dice que los perros necesitan ejercicio, disciplina y afecto. Yo creo que es muy cierto, y que los niños necesitan lo mismo. Claro, no los vamos a sacar a pasear con correa, pero el concepto es el mismo. Ejercicio, disciplina y afecto como seres humanos, y en ese orden.


Quizá podamos obviar un poco el ejercicio, o incluso colocarlo en algún otro lado, pero creo firmemente en que la disciplina va antes del afecto. Les estamos enseñando a nuestros hijos a ser los mejores adultos que se pueda, y eso no significa que deban ser los adultos más felices que se pueda. Y aquí es donde comienzan a malinterpretarme. Tampoco estoy diciendo que deban ser adultos infelices. Me refiero a que deben ser adultos que no busquen la felicidad en primer lugar, que casi siempre se confunde con el placer. Lo que han producido tantos psicólogos equivocados son adultos hedonistas, irresponsables, excéntricos. Todo por decirle a los padres que "dejen que sus hijos hagan todo lo que quieran, no los repriman". Y cosas por el estilo. Educar con amor no significa dejar de disciplinar ni aceptarles todos sus caprichos.


Dejamos que el amor se alimente con culpa, y creemos que la disciplina provocará odio hacia nosotros. Años después nuestros hijos nos culpan de que les arruinamos la vida, y muchos tienen razón. La disciplina es primero, y así el niño aprende que la felicidad no está en el placer, sino en un trabajo bien hecho, en la responsabilidad cumplida, en la ayuda a otros, en buscar ser mejor... Un caramelo es rico, pero el placer no convierte a un trabajador en dueño de la empresa, ni a un deportista en el mejor del mundo. Y, aunque a muchos no les guste, la mejor época para aprender a ser disciplinado es la niñez, cuando se aprenden la mayoría de cosas significativas que sirven para vivir. El conocimiento académico viene después. No se le arruina la niñez a una persona con ser disciplinado, se le mejora el resto de su vida. El autoritarismo (que ha de ser en lo que piensan muchos cuando digo disciplina) es un error, la disciplina es una buena decisión.


¿Qué es realmente y cómo se debe aplicar la disciplina a los hijos? Estoy pensando escribir algún día un libro acerca de eso. Y para quienes se lo preguntan, sí soy padre y sí me he equivocado a veces con ellas. Pero he aprendido también.


20 de mayo de 2010

La Bruja Debe Morir


Hace ya unos años, y como parte de una clase en la Universidad, leí un libro titulado "La Bruja Debe Morir". El libro habla de los cuentos clásicos, de su significado y de su función psicológica. Explica cómo los niños aprenden diferentes lecciones gracias a los cuentos y la función de "la bruja", ese ser malo que aparece invariablemente y de por qué debe morir. No sólo debe morir, sino que su muerte debe ser horrible y definitiva.



Lo que sucede es que en el cuento, la bruja representa todo lo malo de los personajes, y por ende, del niño. Por ejemplo, representa la pereza en Pinocho, la vanidad en Blanca Nieves. La parte "mala" del niño se identifica con la bruja, y al final del cuento, cuando ésta muere definitivamente y desaparece para siempre, también ayuda al niño a superar esa parte de sí mismo. Es por eso que también debe morir horriblemente, para que no quede duda de que ha desaparecido.



Entonces, resulta que muchas de las historias de Disney, donde hacen que los cuentos continúen con tal de seguir sacándole jugo a una franquicia, es psicológicamente nocivo. Los malos reviven, o resulta que no murieron por alguna razón, y continúan acechando a los buenos para alcanzar su venganza. ¿Qué significa esto? Que las cosas malas de cada uno de nosotros no pueden ser superadas, que van a regresar y nos torturarán por siempre. Que debemos cuidarnos las espaldas por siempre, porque "eso malo" regresará. Y nuestra costumbre de decir mentiras no puede ser superada. Temporalmente dejaremos esos vicios, pero volverán. ¿Acaso no están conscientes del daño que hacen? Quizá, porque en algunas historias los malos mueren y después surgen otros malos. Sin embargo, la proverbial escena donde la mano del "malo" sale de la tierra o de los escombros al final de la película es la que produce pesadillas en los niños, y no por las razones que muchos creen.



La bruja debe morir, para ayudarnos a superar nuestros propios defectos. Y debemos alentar a que muera, y seguir contando los cuentos clásicos, por violentos que puedan ser algunos. Fingir una muerte menos horrible sólo por "no herir la sensibilidad de los niños" son ideas nocivas y estúpidas creadas por algunos psicólogos que se dicen modernos. Hay que estudiar las cosas en profundidad antes de emitir juicios tan incorrectos.



23 de marzo de 2010

Traumas de la Niñez

Algunas cosas me han recordado últimamente mi posición respecto a los traumas de la infancia. No creo en ellos. Durante un tiempo creí que sí existían, como muchos principiantes en la Psicología. Que sólo el análisis profundo y el trabajo arduo podía sacar a alguien de un "trauma". Hoy estoy convencido de que las cosas no son así.



Los humanos tenemos la excelente  capacidad de vivir en cualquier época en que decidamos. Así, el viaje en el tiempo solamente se puede hacer en la mente. Podemos vivir en un futuro inexistente, o viajar al pasado y quedarnos ahí. Sin embargo, el presente es el mejor y el más sano tiempo para vivir. No todos podemos concentrarnos en vivir en el presente, pero puede hacerse.


La persona "traumada" es una persona que ha decidido quedarse con un pie en el pasado y otro en el presente. Está a un paso de sanar. El psicólogo nada más debe ayudarle a dar ese paso, ayudarle a darse cuenta de que puede hacerlo. Convencerlo de que tiene el poder, la capacidad, la fuerza de darlo, por su bien. Muchas personas en el mundo pueden dar ese paso sin ayuda, sin siquiera imaginar que existe la posibilidad de quedarse con un pie atrás. Por eso los traumas no existen, porque lo normal debería ser caminar por la vida teniendo siempre los dos pies en el presente. Dejar parte de uno atrás, o traer parte del pasado siempre con uno, ha sido invento de románticos, religiosos y otras personas que luego lo han establecido poco a poco en las sociedades y culturas, resultando en que cada vez más personas se convencieron de que eso era normal y lo practicaron así.


Es debido a eso que muchas personas hoy todavía creen que nadie será como el primer amor, o que no puede llegar a ser un adulto normal aquél al que violaron, que nunca estará equilibrado un hijo no deseado, que nunca se superará la muerte de los padres (sobre todo mientras más joven se era cuando eso sucedió), etcétera.


Aquí y ahora, en contra de cualquier pensamiento, esas dos cosas son las únicas con las que verdaderamente contamos. Y debemos vivir ahí. Se puede, pero los pensamientos se deben liberar.


17 de abril de 2009

Odio a Mis Hijos

Amo a mis hijas. Mi hija mayor, de 13 años, comienza a leer libros por su cuenta. La siguiente, de 9 años, es algo "vanidosita" al igual que yo. Mi hija más pequeña, de 2, ya tiene ciertas expresiones mías. A pesar de que por mi enfermedad ya no vivo con ellas, siguen estando muy apegadas a mí, y me gusta ver cómo me perpetúo de alguna manera a través de ellas.

Por otro lado, existe un mecanismo de defensa psicológico que se llama "proyección". Para quienes no lo conocen, básicamente se trata de que hay cosas que no me gustan de mí, y como no las acepto, lo que hago es verlas y criticarlas en los demás, cada vez que las veo. Sin darme cuenta de que en realidad son mías, claro.

Me he dado cuenta de que muchas personas parecieran tener algo en contra de sus hijos, como si no los quisieran como deberían, como si sintieran algún rencor contra los hijos. Y, observador que soy, me doy cuenta de que muchos padres detestan de los hijos actitudes y costumbres que son, precisamente, proyectadas. El padre desordenado pelea con su hijo por el "desorden que mantiene". El padre perezoso pelea con su hijo que no ayuda en la casa, no trabaja, no cumple con sus responsabilidades. El padre vicioso del cigarro, pelea con su hijo vicioso de los videojuegos. En fin, ¿ven el patrón? Los hijos siempre tendrán rasgos de los padres, y muchos padres tendrán cosas que no les gusten de sí mismos, y al verlas en los hijos crearán colflicto. Los hijos son un buen espejo, un espejo honesto y cruel. Antes de decidir tener algo en contra de nuestros hijos, deberíamos vernos en ellos y decidir si no es a nosotros mismos a quienes rechazamos.

Los padres podrían descubrir mucho de sí mismos si pusieran un poco más de atención a sus hijos, y se abriría mucho la comunicación. Aprendamos a ver lo que hay de nosotros en los demás, y aprendamos de los seres que amamos. Ellos nos enseñan cosas incluso sin hablar, incluso sin querer hacerlo.

15 de abril de 2009

En la Intimidad

Una definición de la intimidad que me parece excelente es que es ese espacio, mental si se quiere, al que nadie puede tener acceso. Es un espacio que mantenemos exclusivamente para nosotros, no es ni siquiera un secreto: es más que eso. Este concepto no se debe confundir con el de "privacidad", que es un espacio también muy secreto, pero que se puede decir que está compartido con alguien más. Con tu familia, con un amigo, con tu pareja, con tu perro, tienes privacidad, pero a la intimidad NADIE tiene acceso.


Eso es bueno, puesto que todos tenemos un espacio de nuestra mente, de nuestra personalidad al que de cualquier forma NO QUEREMOS que nadie tenga acceso. Podemos mentir, negar, engañar, fingir, actuar, respecto a la verdad que contiene nuestra intimidad, y eso es bueno porque nos hace tolerable la interacción social, la vida misma. Hay que aceptarlo, nadie toleraría vivir con nadie si todos tuviéramos acceso a los pensamientos de los demás.

Por esto mismo, el regalo de las interacciones humanas es muy grande, y aún más grande el regalo de la privacidad. Cuando compartimos un secreto con alguien, donamos parte de nuestra intimidad a la otra persona. Ni siquiera podemos decir que el otro "entra" en nuestra intimidad, sino que somos nosotros los que decidimos que el otro puede conocernos un poco más, y eso es un regalo grandioso, si nos ponemos a pensar en ello.

Compartamos secretos, pero hagámoslo con aquellos con quienes vale la pena hacerlo, y si le damos la importancia que debemos, vamos a descubrir relaciones interpersonales más satisfactorias, significativas y placenteras. ¡Arriba la intimidad!

3 de marzo de 2009

Odio a Primera Vista


Hace un tiempo hablé de la llamada experiencia del espejo. Nos ayuda a crear una imagen de nosotros mismos, puesto que cuando nos vemos en un espejo, nos vemos "como los demás nos ven, como creemos que los demás nos ven, como queremos que los demás nos vean". De tal modo que tenemos una idea bastante clara de lo que transmitimos a los demás, de lo que queremos transmitir con nuestra imagen.

Sin embargo, las relaciones humanas siempre serán imperfectas, y resulta que a veces no transmitimos lo que queremos con nuestra imagen, y la primera impresión que damos no es la "correcta". ¿No nos ha pasado? Quizá no nos importe tanto cuando malinterpretamos la primera impresión de otro, como cuando nos malinterpretan a nosotros al conocernos. Es amor a primera vista, pero a la inversa.

Pero no nos preocupemos, que el odio a primera vista se puede arreglar. Al igual que el amor a primera vista, aunque muchos románticos se decepcionen con la idea. A pesar de que la primera imagen que damos tiene mucha importancia, ésta se puede arreglar con nuestro posterior comportamiento, de modo que si dimos una "mala impresión", podemos lograr que no sea permanente. También nos ha pasado, "creí que era... pero resulta que...", "yo pensé que... y en realidad...", "siempre creí... y me demostró todo lo contrario..." Esto nos pasa para bien y para mal. Debo recalcar que no es lo más común, que las primeras impresiones en general son correctas, y que las malas interpretaciones tienen muchas veces que ver con motivos propios, y no tanto con que sea la otra persona la que proyecte una imagen errónea.

Lamentablemente, somos nosotros los que no sabemos ver.

19 de septiembre de 2008

Pero Igual Te Quiero

Faltan las respuestas a mis posts, pero no faltarán los pensamientos de desaprobación. ¿O acaso se aplica el dicho de "el que calla otorga" y todos me dan la razón? ¿O quizá mis opiniones son tan ínfimas que no merecen ni siquiera ser debatidas? Sea como sea, no dejo de pensar en ciertas cosas y hay temas que no se agotan tan fácilmente. O que no me agotan tan fácilmente.

Bueno, y qué si odiamos. Repito que no aliento el odio ni lo apoyo ni lo proclamo, pero no podemos evitar sentirlo si nos consideramos humanos completos. Alguien habrá pensado que de todos modos es mejor convertir el odio en amor. La noticia para esta persona, es que eso no se puede hacer. Al menos, no realmente. Y aquí va otra noticia para aquellos pesimistas que dicen que el hombre es malo, mezquino, mentiroso, etc. por naturaleza: LA TENDENCIA DE LOS SERES HUMANOS ES HACIA EL EQUILIBRIO. Todas aquellas conductas perjudiciales son una búsqueda de equilibrio, y una respuesta a toda una serie de situaciones, más que todo de carácter social, que son las que causan la enfermedad.


Si mentimos, no es porque nuestra naturaleza sea esa, sino porque hemos aprendido que de esa forma salimos de problemas, muchos de ellos causados por el "qué dirán". Porque, si lo pensamos, mentimos, engañamos, hacemos cosas a escondidas, cometemos ilegalidades, y todo porque hemos olvidado el equilibrio natural en nosotros, y nos preocupamos por el qué dirán. Y tratamos de convertir los sentimientos negativos en positivos, porque "qué van a decir". ¿Y acaso no es normal estar triste o enojado? ¿No es normal llorar si nos sentimos tristes? Pero alguien viene y nos dice "no llorés, no estés triste". Y reprimimos la tristeza, y ocultamos nuestro llanto. Pero nuestro ser busca el equilibrio y esa tristeza tiene que demostrarse de alguna manera. Y nos enfermamos, y nos debilitamos, y pasamos llorando durante años la muerte de un ser querido, porque nunca nos dimos la oportunidad de vivir la tristeza que sentíamos en ese momento. Y nunca superamos la pérdida de ese amor, porque "nos hicimos los fuertes", y lo seguimos haciendo.

Situación penosa, que se podría evitar si tan sólo aprendiéramos que hay instintos que nos hacen más humanos, no sólo instintos que nos hacen "más animales".

17 de septiembre de 2008

Ojalá te Mueras


¿Qué tiene de malo odiar a alguien y desear su muerte? Todos somos humanos y tenemos sentimientos, y aceptar tales sentimientos es síntoma de SALUD, y no de enfermedad. Odiar a alguien es querer que esté lejos, que salga de nuestra vida. Es no tolerar, es esperar que desaparezca de nuestra realidad y no vuelva, porque es desagradable o nos hace daño. Cualquiera con dos dedos de frente comprenderá que eso es normal. Debemos aceptar este sentimiento, lo que no quiere decir que vayamos y le gritemos a un fulano en la cara que queremos que se muera. Simplemente, estar conscientes de que lo odiamos, así encontraremos la manera más sana de alejarlo de nuestra vida.

Cosa que no pasa cuando pretendemos ser correctos y amar a todo mundo. Reprimimos nuestro odio e incluso lo volvemos amor, y nuestro incosciente se vuelve una bomba de tiempo que explotará quién sabe cuándo. Es cierto, no voy a agredir a la persona que odio, pero tampoco voy a pretender que la amo. Quienes terminan agrediendo a las personas que les desagradan son aquellos que no han sabido vivir sanamente su odio ni alejar a la persona de su vida. Por ejemplo, si mi novia me hizo daño, y la odio por eso (porque es eso lo que se siente, les cuento), simplemente me alejo de ella y de sus recuerdos, y vivo mi vida fuera de su entorno, donde ya no me haga más daño. ¿Acaso no hay nada más enfermizo que seguirla buscando, llamando, estar cerca de ella, incluso seguir una relación con ella, so pretexto de que TODAVÍA LA AMO? ¡¿QUÉ ES ESO?!

Cuando odias a alguien, y lo haces sanamente, comprendes que lo mejor, lo más SANO es alejarse, hacer que desaparezca esa persona de nuestra realidad. Y si no se puede, al menos debemos aceptar que esa persona nos desagrada y dejar de fingir que no es así. Sobre todo porque al primero que queremos engañar es a nosotros mismos. Y mentirnos a nosotros mismos no puede ser signo de salud mental.

6 de julio de 2008

Soy Mejor Que Tú (Mentiras II)


Muchas personas mienten respecto a sí mismas porque creen que los demás no los quieren tal y como son. En realidad eso se debe a que ellos mismos no se quieren, no se aman, se desprecian, y cuando se ven frente al espejo no les gusta lo que ven. Cuando nos reflejamos en un espejo asumimos que lo que está ahí es lo que los demás ven. Y de alguna manera es cierto, pero si queremos cambiar la imagen que los demás tienen de nosotros, lo primero que debemos hacer es QUERERNOS.

Podemos afirmar que a menos autoestima, más mentiras. Las personas que sienten que valen menos tienden a "inventar" más cosas respecto a ellas mismas y las cosas que les rodean. Su sueldo, las cosas que compran, las pertenencias que poseen, la ropa en que gastan, los paseos que dan... Un tío mío cuenta que en una empresa en que trabajó, mientras más bajo era el puesto, más "lujoso" era el celular del empleado.

¿Qué tratamos de demostrar al mentir? ¿Que somos mejores de lo que somos? ¿Que somos mejores que los demás? Nada de eso sirve, porque "el perico donde quiera es verde" y todos demostramos tarde o temprano lo que somos realmente. Mentir es peligroso, basar nuestras amistades, empleos y relaciones románticas en mentiras. Hacemos daño a los demás al mentir. No sólo cuando mentimos respecto a nosotros mismos para parecer mejores que los demás, sino cuando mentimos respecto a LOS DEMÁS para hacerlos parecer peores que nosotros. Son los estragos de una baja autoestima. Aprendamos a querernos y a ser mejores, no a mentir.

4 de julio de 2008

La Experiencia del Espejo (Mentiras I)


Todos tenemos la oportunidad de vivir una experiencia maravillosa, la experiencia del espejo. Parecerá ridículo e intrascente, pero tiene mucho significado cuando nos vemos por primera vez a nosotros mismos. Nos explicaba un catedrático hace unos años a mis compañeros y a mí, que cuando una persona, generalmente cuando es de corta edad, se ve a un espejo, hace muchos descubrimientos. Descubre no sólo su cara, su "yo", sino que comienza a comprender que es esa cara la que todos los demás ven. Que los otros no ven lo que uno siente y piensa que es, sino esa cara y lo que ella demuestra.

Cuando nos vemos en un espejo entendemos que estamos observando lo que los demás observan, nos observamos desde fuera. Comenzamos a comprender que nuestros pensamientos y sentimientos pueden ser ocultos tras una máscara, que es nuestro rostro. Podemos sentirnos tristes pero nadie se dará cuenta si dibujamos una cara sonriente en nosotros mismos. El espejo nos muestra cómo nos ven los demás, y por lo mismo aprendemos a mostrarnos como queremos que los demás nos vean.

En el espejo nos miramos como los demás nos miran, como QUEREMOS que nos miren los demás, como CREEMOS que nos miran. Y para algunas personas ahí surge un problema, debido al gran descubrimiento de la ciencia psicológica, que es la Baja Autoestima. Resulta que cuando se ven al espejo, a muchos no les gusta lo que ven. Y piensan entonces que los demás también los ven así, que nos les gustan a los demás. Y es entonces cuando comienzan las mentiras, las apariencias. Mentimos para aparentar ante los otros que somos otros, que somos mejores, pero no es porque los demás así nos juzguen, sino porque no nos gustamos a nosotros mismos.

24 de junio de 2008

Necesito Sexo (Instinto II)


Ya establecimos que tanto los animales como los seres humanos compartimos ciertos instintos, reacciones físicas a estímulos determinados. Reacciones que, por decirlo así, son iguales. Pero también dijimos que los seres humanos no podemos concretarnos a lo físico nada más, como seres humanos tenemos la capacidad de convertir todo eso en algo más.

Al igual que los animales, padecemos hambre, sueño, sed y muerte. Sin embargo, tales necesidades no las satisfacemos igual. Cocinamos nuestra comida, empaquetamos "comida" artificial que sabe bien aunque nos haga daño el cosumo diario y exclusivo de ella, y se la vendemos a otros seres humanos a los que TAMPOCO les importa su salud (sólo que sepa rico). Para dormimos utilizamos ropa especial (algunos), y no lo hacemos en el piso. Lo hacemos en una cama y nos cubrimos para protegernos del frío. Y más aún, no nos cubrimos con cualquier cosa, pero esa es una larga historia... Satisfacemos nuestra sed de una forma parecida al hambre, y cuando morimos realizamos rituales de "despedida" de nuestra alma o el cuerpo o lo que sea según nuestras creencias.

Entonces, ¿qué pasa con nuestro instinto sexual? ¿No tenemos necesidades sexuales físicas al igual que los animales? Por supuesto que sí, subrayando el FÍSICAS. ¿Por qué no aceptamos nuestro instinto sexual al igual que los demás? Si dijera que "hoy me levanté con mucha hambre" no causaría la misma reacción que si dijera "hoy me levanté caliente". Mi opinión es que, al igual que con los otros instintos, tenemos que aceptarlos como parte natural de nosotros mismos, pero también "humanizarlos". Si "comemos como humanos" y "dormimos como humanos", ¿qué es lo que impide que "tengamos sexo como humanos"? Mientras menos se habla del tema, más tiempo tardamos en humanizarlo y hacerlo parte natural nuestra, y más tiempo tardamos en mantenerlo como la parte "sucia" de cada uno.

22 de junio de 2008

Un Perro Enamorado (Instinto I)


¿Qué es el enamoramiento? Empecemos por entender que amar es distinto a estar enamorado. Por ponerlo de una manera sencilla: estar enamorado es más físico y amar es más psicológico. Hago la distinción porque definitivamente, los animales no pueden amar. Después no quiero alguien diciendo que "los animales no tienen sentimientos... que no se puede comparar..." etcétera, etcétera. Pero, ¿será posible que un animal se enamore? ¿Los animales tienen las mismas reacciones físicas que los seres humanos cuando escogen pareja? ¿Se sienten exaltados ante la presencia del otro? ¿Mariposas en el estómago? ¿Nervios, como sea que los animales lo sientan? Yo digo: quizá.

Existe una herramienta en Psicología que se llama descripción fenomenológica. Cuando se realiza una descripción de este tipo, se describe un evento, fenómeno, sentimiento, desde el punto de vista del otro, y en sus palabras. No importa lo que el psicólogo piense, o cómo el mismo evento sea para el resto del mundo. Si el paciente dice "sentí que me quería arrancar el brazo" cuando objetivamente alguien le dio la mano, el psicólogo dice que el paciente "sintió que le querían arrancar el brazo". Sin juicios, sin críticas, así somos los psicólogos. Entonces, desde el punto de vista fenomenológico, ¿un perro, por ejemplo, se enamora? Si tomáramos el "testimonio" del perro, acaso diría: "cuando la ví, me di cuenta que ella sería la madre de mis cachorros", o "me gustó desde la primera vez que me la presentaron". Quién sabe, quizá después del acto de procreación diga, "ya no era lo mismo, ya no me sentía igual estando con ella". ¿Suena conocido ? Y supngo que tendría razón, de cierto modo.

Entonces, si existe la posibilidad de que los animales se enamoren, quizá el enamoramiento sea la parte instintiva del amor, y los humanos no debamos ceder a esa simple reacción biológica ni confundirla con el amor verdadero, que sólo los humanos podemos vivir. Si hasta los perros pueden sentir mariposas en el estómago, los humanos debiéramos superar eso y ser más. No "amar" como animales.

18 de abril de 2008

Amor Verdadero


Para quienes han seguido mi blog: no, no estoy en el hospital. Un "asunto administrativo" provocó que no me pudieran dar cita para el 15, así que se supone estará para el 22. Debería descansar más de lo que he descansado, pero soy el tipo de persona que no hace nada cuando DE VERAS no puede hacer NADA.
.
Así que pensé respecto al amor verdadero. Me gusta mucho una definición de amor que dice que "el amor es una amistad con música de fondo", estoy de acuerdo en que la base de un buen amor es una sólida amistad, pero que no se le puede llamar exactamente así porque tiene algo más.
.
Hay quiénes dicen que el amor es entrega total, pero yo no estoy muy de acuerdo. Me parece mejor el dicho de "ni todo el amor ni todo el dinero", lo cual me lleva a una pregunta importante: ¿dónde termina el amor y empieza, por ejemplo, LA ESTUPIDEZ? ¿o LA NEUROSIS? ¿o LA MANIPULACIÓN? ¿Acaso entregarlo todo, y aún más de lo que se puede, es amor? A mí me enseñaron que los cuatro valores básicos deben ser la JUSTICIA, el AMOR, la DIGNIDAD y la HONESTIDAD. No puedo creer que estos valores riñan entre ellos y que por amor se deban permitir injusticias, o que una persona llegue al punto de perder su dignidad por amor. El concepto de amor donde la otra persona vale incluso más que uno mismo me parece enfermiza.
.
Recuerdo haber leído una vez en algún lugar el concepto de amor que promulga la filosofía existencialista, el cual dice que amor no es solamente aceptar a la persona tal cual es, sino ver su potencial, ver lo que la persona puede llegar a ser. Me parece un concepto muy bonito, pues habla de conservar la dignidad propia respetando los límites de cada quién, además de ser honesto y justo al ver a la persona tal cual es, sin idealizarla. La simple tolerancia no es suficiente, sino que se ve a la persona como puede llegar a ser.
.
¡Qué bonito es amar y que te amen de ese modo! Respetando tu calidad humana, tu potencialidad y sin subirte a pedestales que muchas veces, aunque agradan, llegan a incomodar. Aun así... ¿qué es el Amor Verdadero?

22 de marzo de 2008

Mi YO del Hospital

Anteayer por la noche me tuvieron que llevar de nuevo al hopital, como prevención por unos problemas que tuve, así que me puse mi YO de hospital. En Psicología se dice que todos tenemos una serie de YO's, los cuales nos sirven para distintas situaciones. No se me malentienda, no son múltiples personalidades ni nada raro o que se vea sólo en los hospitales, estoy hablando de algo que es completamente normal y que toda persona sana utiliza en su vida diaria.
Básicamente todos tenemos la misma personalidad, y en general es precisamente eso lo que determina nuestro grado de salud mental, pero todos nos "vestimos" con un diferente YO para cada situación. No me dejarán mentir, nadie se comporta igual cuando está rodeado sólo de mujeres, o sólo de hombres, o en el trabajo, o rodeado de desconocidos, o con la familia. Ni siqquiera solemos portarnos igual al estar a solas con nuestra madre o a solas con un hermano o hermana. Pero eso no significa que estemos locos o que tengamos múltiples personalidades, puesto que nuestra personalidad BÁSICA sigue siendo la misma. De hecho, me atrevería a decir que en la medida en que todos estos YO's varían menos de una situación a otra, más salud mental tenemos, porque nuestra personalidad está más definida y está mejor adaptada para responder a cada situación distinta de la vida.
Recuerdo que una vez conocí a un hombre que tenía un empleo en que era supervisor y otro en el que era supervisado. Tuve la oportunidad de verlo en las dos situaciones, y me dejó mucho que desear. Como supervisor se portaba bastante prepotente y lo vi tratar a alguien hasta de "ese indio...", pero como supervisado lo observé arrastrarse como un perro que mendiga un poco de comida a su amo. No me parece que eso hable muy bien de su salud mental...

2 de octubre de 2007

Muerte al Amor


Dedicado a un amigo al que le sucedió algo semejante.


Desde el punto de vista de las corrientes psicológicas que hablan del inconsciente (como el Psicoanálisis), cosas como el amor no existen en realidad. Cada acción y reacción que llevamos a cabo en nuestra vida corresponde a un motivo que, en esencia, es biológico.


Esto quiere decir que yo no amo a mi mamá, sino que ese "amor" no es más que una reacción de apego y dependencia que necesito desarrollar para procurarme MI supervivencia. Recíprocamente, mi mamá no me "ama", sino que en ella se genera otra reacción instintiva de apego para procurar la supervivencia de SU especie (en general), y de SUS genes (en particular). Amo a mi familia porque todos necesitamos de cuidados y dependemos en cierta medida de los demás durante toda nuestra vida. Tengo amigos porque hay cosas que se hacen mejor en equipo y necesito ampliar me red social de apoyo más allá de mi familia. Amo a mi novi@ porque de ese modo me aseguraré que tarde o temprano "procrearé" un hijo con él-ella y aseguraré... sí... la SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE. El problema de asumir una posición como esta es que hay que asumirla COMPLETAMENTE, y no sólo donde me conviene.


En mi opinión, este es un modo muy cínico de ver los sentimientos y la vida en general. PUEDE QUE SEA CIERTO que sólo buscamos la "supervivencia de la especie", pero como seres humanos podemos llegar a más que eso, y encontrar en el amor, la compasión, la tristeza, el dolor, la fe y tantas cosas más, un verdadero significado y sentido para nuestras vidas. Quizá el amor a mis hijas sólo me procure su supervivencia y la de mi especie, o me asegure que tendré quien me apoye y me atienda cuando lo necesite, pero prefiero no verlo así, porque para mí, ser padre es una de las cosas que me define... como SER HUMANO.