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13 de julio de 2010

No Somos Iguales

La última vez, escribiendo acerca de justicia y de igualdad,  recordé el problema de la diferencia de sexos. La lucha de las autoproclamadas feministas. Pareciera que creen que todos los problemas del mundo se solucionarán cuando las mujeres comiencen a actuar como hombres. Cuando seamos iguales, cuando aceptemos que somos iguales. Pero no es así.


Puedo sonar sexista o macho o lo que sea, pero déjenme explicar. Claro, pienso que hombres y mujeres VALEN lo mismo. Tenemos el mismo valor en tanto somos entes pensantes, seres vivos, personas humanas. Pero no somos iguales morfológicamente, digamos, y tampoco en la manera en que funcionamos. Las mujeres no tienen pene, los hombres carecen de senos. Un hombre no puede embarazarse, y las mujeres reaccionan más emocionalmente a los problemas. No somos iguales, no podemos ser iguales, no hay necesidad de que seamos iguales.


Se lucha por la igualdad de derechos, pero debemos aceptar que no somos iguales. Y el problema de tantas personas es creer que para valer lo mismo debemos ser iguales. La utopía de muchas feministas es que los hombres se embaracen y tengan menstruación. ¿Es tan difícil comprender que no necesitamos ser andróginos para alcanzar la igualdad? Estoy convencido de que en la diversidad está la riqueza del mundo. Los animales, las plantas, las personas. Todo aquél que ha visto los problemas de la Humanidad desde un punto de vista distinto nos ha hecho avanzar a todos. Y los que quieren producir humanos en serie como juguetes de Taiwán nos han estancado. Mujeres y hombres, ¡vivan las diferencias! Alimentemos las diferencias, y no confundamos forma con fondo.



17 de marzo de 2010

Problemas Imaginarios 3

El maldito problema de la diversión.



Recuerdo que alguien dijo una vez, no sé exactamente quién, que uno siempre TRATA de portarse bien, pero en cambio portarse mal es increíblemente fácil. Vivimos en un mundo donde las personas creen que la naturaleza nos hace malos, nos hace desear el mal. Para nosotros, lo natural es portarse mal, "hacer travesuras", ser infiel, robar, ser sádico y cosas por el estilo.


Entonces, la diversión es hacer cosas malas. Es aburrido leer un libro, pero es divertido quebrar las ventanas de una casa ajena. Y por supuesto que eso es puramente subjetivo, lo sé, pero lo que nos venden por todos lados es la idea que que hacer cosas malas, prohibidas, es divertido. Y que lo "bueno" es aburrido. Pero es una idea implantada por la cultura y la tradición, y debería ser cambiada.


Es divertido ingerir bebidas alcohólicas y matarse poco a poco. Fumar es parte de la diversión. Conducir a altas velocidades estando ebrios. ¿Acaso esas cosas no van en contra de la lógica? ¿Qué hace que una persona tenga relaciones sexuales y se arriesgue a contraer una enfermedad que lo va a matar? No es lógico, pero la cultura nos vende comerciales donde sale un grupo de jóvenes guapos y bien formados, chicas hermosas con trajes de baño pequeños, donde lo más divertido del mundo es "compartir" bebiendo una buena cerveza. ¿Qué es eso?


Hay muchas cosas divertidas que se pueden hacer sin necesidad de dañar nuestro propio cuerpo, cosas donde nuestra mente puede desarrollarse y ser mejor en lugar de morir poco a poco. Debemos dejar atrás la idea completamente falsa de que "lo malo" es divertido.


19 de febrero de 2010

Problemas Imaginarios 2

Uno de los problemas imaginarios que tienen muchas personas en la política es el problema de tener que encontrar un presidente que haga que el gobierno les solucione todos sus problemas. Esto sucede porque muchas personas tienen la idea (propagada en mucho por la política de izquierda) de que es el gobierno el que les tiene que garantizar su felicidad. Es como si esperaran que los gobernantes elaboraran por ejemplo, una ley para evitar que les rompan el corazón o que sus hijos se enfermen. Las cosas no son así.



Yo creo que sí es cierto que el Estado debe hacerse responsable de cosas como la salud pública y la educación, aunque también debo admitir que privatizar ambos servicios puede ser beneficioso si se regula adecuadamente. Pero, al parecer muchas personas creen que toda su vida debe ser resguardada por el gobierno de su país. Que les debe cuidar y a sus hijos, garantizarles la educación, la salud, el trabajo, la alegría, la diversión, la autoestima, la seguridad, la estabilidad emocional... todo. Y así, buscan un político que haga todo el uso abusivo de la demagogia para convencerlos de que no sólo eso es posible, sino que lo harán como favor personal a ellos.


Lo cual, lamentablemente, no es cierto. Hay que aceptar, en primer lugar, que quien gobierne es solamente un humano, que puede fallar, tener razonamientos erróneos, prejuicios, susceptible a corrupción. Es por esto que lo mejor es encontrar siempre los acuerdos más convenientes a todos. Es por eso que la democracia es una buena idea, aunque siempre habrá personas que salgan perjudicadas. Somos demasiadas personas y todas distintas como para que todos salgamos totalmente beneficiadas con todo, pero la realidad es así. Ni todos podemos ser felices con todas las leyes, ni todos saldremos beneficiados con un gobierno. Aún si pudiera existir un gobierno que realmente beneficie siempre a la mayoría con todas sus acciones.


15 de febrero de 2010

Problemas Imaginarios 1

Cuando hablo de problemas imaginarios hablo de los que no existen en la realidad objetiva, sino que más bien son creados y proyectados por la imaginación de personas un poco menos que sanas.


El problema del trabajo. Yo hablo de mis observaciones y de mis experiencias, no puedo generalizar. Sin embargo, creo que el principal problema imaginario respecto al trabajo es que existen personas creyendo que no deben trabajar. Piensan que al mundo venimos a divertirnos y descansar. Es cierto, necesitamos divertirnos y descansar, pero lo principal es el trabajo. Alguien dijo que nuestro trabajo nos define como personas, y es totalmente cierto. Las personas no suelen definirse como "soy un mirador de televisión", "soy un sentador en el sofá", sino más bien usamos "soy un doctor", "un ingeniero", "un cantante". Nuestro trabajo nos da nuestra identidad. Entonces, encontrar un trabajo que nos ayude a declarar una identidad, ése es un verdadero problema.


Sin embargo, para las personas el problema es tener que conseguir un trabajo y no poder descansar eternamente desde el nacimiento hasta la muerte. La gente opina que el trabajo es una carga que se debe evitar. Al menos la gente que fracasa profesionalmente, precisamente por pensar de ese modo. Este tipo de personas se conforman con cualquier empleo, son las que hacen siempre el mínimo esfuerzo, cumplen en lo menos posible y luego se queja de que no les aumentan el sueldo o los ascienden. Son quienes no entienden por qué los han despedido. Es cierto que no todos podemos trabajar siempre en aquello que nos gusta, pero eso no significa que no podamos hacerlo eventualmente. Trabajar en un restaurante de comida rápida mientras se estudia una carrera de auditoría es lícito. Se hace un sacrificio, cosa bastante ajena a esas mismas personas que no quieren trabajar. Luego se disfrutará de la recompensa.


La frase de "salir a buscar trabajo desando no encontrarlo" se toma como gracia, y hasta es una especie de orgull hablar de cómo nos escapamos de las responsabilidades y engañamos al jefe para hacerlo pensar que trabajamos más de lo que lo hacemos en realidad. Pero, repito, son esas personas que fracasan, que no avanzarán nunca en lo que hacen, que serán las primeras en ser despedidos y se verán condenadas a comenzar de nuevo desde cero en el próximo empleo. El trabajo siempre será una carga porque siempre se verá de ese modo. Una molestia que no viene de otro lado más que su propia mente.