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14 de noviembre de 2010

Mágica Navidad

Ayer fue la inauguración del Árbol Gallo en la capital guatemalteca. Mucha gente asistió a pesar del frío y las dificultades de tránsito y la hora y lo demás. Todos querían presenciar la ceremonia. Mi abuelita lamentaba que no estuviera muy clara la imagen en nuestra televisión, tenía muchas ganas de que yo viera la transmisión. Yo no tenía interés especial en verla. No tengo nada en contra de estas celebraciones, pero no me entusiasma compartirlas. Quizá soy un poco amargado o un poco cínico, o quizá sean la misma cosa.


Cuando por fin comenzó la transmisión, anunciaron el primer espectáculo. Era un baile titulado "Mágica Navidad". Aparece un grupo de guapas señoritas con faldas cortas en una coreografía al ritmo de una canción de Frank Sinatra. Me pregunto, ¿qué tiene eso que ver con la Navidad? La canción, ciertamente era un tema navideño, pero no puede tener mucho que ver con nuestro país. La escena me recordó al Batman de Tim Burton, y esperaba a que el héroe oscuro de la capa se apareciera en cualquier momento. Me reí en mis adentros.


Lo repito, no es que sea un amargado, o que sea ultra nacionalista o algo por el estilo; es simplemente que encuentro sumamente irónico el hecho de celebrar la Navidad con canciones extranjeras en un idioma que la mayoría no entiende, asumiendo características de otras culturas y sólo porque estamos acostumbrados a verlo así en la televisión. Podríamos hablar de nuestras costumbres perdidas, de los valores y el verdadero significado de la Navidad. Pero, hay que admitir, es eso lo que "vende". Por varias razones, lo queramos aceptar o no, las cosas deben hacerse de esa manera para que las personas gusten de ellas. Porque es más bonito asistir a este tipo de espectáculo más parecido a lo que vemos en los canales de televisión por cable, donde todos sonríen y las cosas salen bien al final. Donde las familias se unen y la justicia prevalece. Nadie quiere recordar en esta época que hay gente muriendo de hambre y de frío, asesinatos en las calles y personas que vivirán un funeral en las fiestas que deberían significar la felicidad de todos.


Pero, creo, no es culpa de una conspiración neoliberal ni nada por el estilo. Creo. Se trata de que queremos olvidar en esta época que las cosas no salen siempre bien. Queremos esperanza, unión familiar, sonrisas, justicia, amor... No creo que eso esté tan reñido con el verdadero significado de la Navidad. Sin embargo, sí debo decirlo, quizá una mejor manera de cultivar los valores que queremos y llegar a la realidad que deseamos no sea a través de la construcción de una realidad "un poquito" alterada, sino a través de abrir los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor, y darnos cuenta de que no se trata de que nos "regalen" un simulacro de esos valores, sino que somos nosotros, de adentro hacia afuera, quienes debemos aplicarlos y construirlos, en lugar de esperar que nos los regalen. Para que haya así, más que celebrar.


En cualquier idioma, con chicas en minifalda o en biquini si así lo deseamos. La magia será, no una ilusión, sino los milagros que nosotros realicemos juntos.


29 de octubre de 2010

Amanece Todos Los Días

Hoy me levanté sintiéndome muy mal. Tanto, que cuando fui a bañarme lloré. Lloré mucho, como no había llorado en mucho tiempo, sin poder controlar mi llanto. Las lágrimas salían de mí y ellas llamaban a otras y a otras en contra de mi voluntad. Lloraba por sentirme tan mal, por estar solo, por no tener a alguien que pudiera consolarme y abrazarme para decirme que las cosas estarían bien. Recordé que extraño mucho a mis hijas y mi vida pasada cuando podía caminar y hacer muchas cosas con mis piernas, y lloré más. Vergonzosamente, lloré mi desgracia.


Pero en mi llanto, dí gracias a Dios. Le dí las gracias por hacerme tan fuerte, porque he visto a otras personas quebrarse en mil pedazos por menos de lo que he vivido. Porque hay personas que pueden usar sus piernas, pueden salir a trabajar y regresar después a estar con sus hijos y se sienten desgraciados. Porque he visto en el hospital a enfermos que están mejor que yo y sienten que la vida se les ha acabado. Dí gracias a Dios por hacerme fuerte, por no estar peor de lo que estoy. Porque a pesar de no poder usar mis piernas, puedo usar mis brazos y mi cerebro. Puedo usar mis manos para escribir estas palabras. Puedo respirar y comer por mí mismo. Y aunque no sé si algún día eso cambiará, todavía puedo hacerlo. Las desgracias vienen, en mayor o menor medida, es un hecho de la vida. Y estoy convencido de que nunca se nos pone una carga que no podamos soportar. Sin embargo, hoy fue un mal día para tener Esclerosis Múltiple.


Hace 15 años, cuando quise suicidarme, aprendí algo aunque tardé un tiempo en comprenderlo. Amanece todos los días. Hoy pudo haber un terremoto, un huracán devastador; pudo haber iniciado o terminado una guerra. Pero mañana amanecerá de nuevo. El tiempo continúa, el mundo y el universo continúan, no importa lo que haya sucedido hoy. Debemos aprender a ser como el tiempo, que continúa a pesar de lo que haya sucedido. Mañana será otro día, muchos lo dicen, pero no todos lo comprenden del todo. ¿Han visto un amanecer? Si lo han visto comprenderán lo hermoso que es saber que mañana se puede comenzar de nuevo, no importa lo mal que te haya ido hoy. Así que, hoy me he sentido mal, pero mañana volverá a amanecer, y tendré otra oportunidad para sentirme bien, ser feliz, hacer algo bueno, aprender algo, madurar otro poco.


Todos los días amanece, y esa es una de las verdades más maravillosas de la vida.


28 de octubre de 2010

De Noche Para Siempre (CIX)

Soy el tipo de persona que disfruta de la soledad y de tener su propio espacio. Vivir solo durante un tiempo fue bastante bueno para mí. Para madurar, para darme cuenta de lo cómodo que me sentía. Para extrañar a mis hijas y valorar más su compañía. Al mismo tiempo, ese año conocí a E. que era joven, hermosa y compatible conmigo. Teníamos una especie de amistad, pero que no llegaba más allá que eso. Debo admitir que yo no creía que una niña tan hermosa estaría interesada en mí, y por eso nunca insinué más que una amistad con ella. A la vez, tenía el interés de otra alumna de la cual se había hecho amiga. Dos alumnas bonitas interesadas en mí. Una separación reciente. Una locura.


Creo que siempre cometí el error de involucrar demasiado a mi familia en mi trabajo. Ese año había conseguido que mi suegra tuviera un negocio de comida dentro del colegio, y eso me generó al final muchos problemas. Si me habían echado de la casa y todo, pues era un problema de seguramente preferiría tratar en privado. Pero tuve muchos problemas debido a una mala interpretación de ella. Ese día habíamos salido a pasear cerca del colegio, las tres o cuatro alumnas con quienes había entablado amistad. Obviamente iba ella. Les invité a algo de comer, recientemente había sido día de paga. Luego de un rato cada quien fue a su casa, pero E. me contaba de algún problema que había tenido. Hoy ni siquiera recuerdo qué era. Yo la abracé, ella era corta de estatura y su cabeza quedaba en mi pecho. Es cierto, detrás de mí pudo parecer que la estaba besando, y aparentemente eso fue lo que mi suegra, que casualmente o "casualmente" se encontraba por ahí, pensó.


La leyenda cuenta que mi suegra salió a comprar algo, nos vio besándonos y regresó al colegio totalmente alterada a hablar con el director. Todo se volvió personal, el director ya no era un director sino un conocido y hasta amigo de mi suegra tratando de hacerle justicia. Obviamente nos defendimos y negamos todo lo que no era cierto, pero los problemas recién comenzaban. De hecho, no sé si las cosas hubieran sido distintas sin las acciones de mi suegra. Después de lo que pasó, hablábamos del problema con E., y fue entonces cuando admití que ella me gustaba y que me interesaba románticamente. Ella también admitió que yo le gustaba, y así comenzó algo que se convirtió en un amor de libro, pasional, irresponsable y efímero. Recuerdo que una de las primeras veces que nos vimos fuera del colegio, a escondidas, fue para hablar de ese problema con lo que decía mi suegra. No teníamos ninguna relación de pareja en ese momento, pero habíamos admitido nuestros sentimientos. Ella tomó un autobús y yo me dirigí a la Universidad. Cuando la despedí le di un beso en la mejilla. Ella me miró con extrañeza y ternura. Esperaba que yo la besara en la boca, pero al mismo tiempo creía que era algo sumamente romántico que yo me contuviera de ese modo.


No estoy seguro de por qué me contuve en ese momento, pero puedo asegurar que no fue por romanticismo.


26 de octubre de 2010

De Noche Para Siempre (CVIII)

El domingo tuve que dormir en una casa extraña, planchar mi ropa y levantarme temprano para ir a trabajar al colegio. Luego debía ir a la Universidad, ya estaba en quinto y ese año terminaría mis estudios. Sin embargo, debía regresar a mi casa (que no tenía), y averiguar dónde podría quedarme a dormir esa noche. La noche anterior había visto un cuarto de alquiler. Tenía un baño privado con agua caliente y piso cerámico. Me enamoré de inmediato. Sin embargo, no podría ocuparlo hasta el día siguiente, así que por eso dormí en otro lugar. Sin embargo, el lunes sí lo tomaría, así que debía regresar a mudar mis cosas del lugar en que estaban a mi nuevo hogar. Lo hice, todo estaba completamente desordenado, en el piso. Nada estaba en su lugar y ni siquiera tenía una cama. Estando casado llevaba años de compartir una cama, y obviamente no la sacaron de mi casa junto a lo que era exclusivamente mío.


Esa noche dormí en el suelo de mi nuevo "apartamento", sobre algunas colchas, que sí tenía. Al día siguiente debía levantarme de nuevo casi a las cinco de la mañana para llegar a tiempo a mi trabajo en Coca-Cola, antes de ir al colegio. Fue agradable entrar a mi baño privado, bañarme con agua caliente y salir temprano a trabajar. Fue un día normal en el trabajo, en la Universidad conté parte de mi historia a mis amigas, y me excusé por tener que regresar temprano a casa. En esa época realizábamos el primer informe grupal de la práctica, y todos debíamos trabajar extra. Afortunadamente me comprendieron, pero fue la única vez. Regresé a casa donde todo estaba aún tirado por todos lados, pero debía hacer algunas tareas y leer un poco, así que tomé con calma el acto de ordenar. De hecho, tardé aproximadamente una semana en terminar de ordenar todo, a pesar de tener poco y tratarse de una sola habitación. Llegaba tarde y debía levantarme temprano, pero debo admitir que vivir solo en un lugar completamente privado me hacía feliz.


Creo que dos o tres días después, mi nueva vecina me prestó una cama que tenían sin uso, y la pude agregar a mi inventario de cosas. Mis aparatos eléctricos incluían un radiograbador, una plancha y una lámpara. Sin televisión o computadora o algo más. Sin un lugar dónde cocinar. Mi ropa sucia la guardaba en una caja de cartón de la mudanza. Mi familia me comenzó a ayudar con la cena, conseguí una bolsa de cereal y leche en polvo para desayunar. El plato en que desayunaba me lo había regalado una amiga. Ciertamente tenía poco. Y sin embargo, creo que fue una época en que maduré mucho y fui muy feliz. Soy una persona que necesita privacidad, espacio y que gusta de la soledad.


22 de octubre de 2010

De Noche Para Siempre (CVII)

Que me echaran de mi casa la primera vez fue una especie de aventura. A pesar de contar ya con 24 años no medí como debía las consecuencias o implicaciones de salir de mi casa de ese modo. Tanto para mí como para mis hijas y mi familia. Yo lo disfruté. Creo que se podría citar el clásico "en realidad en el fondo lo deseaba". Y claro que lo deseaba porque todo el tiempo sentía que estaba metido en un compromiso que me incomodaba. Después vendrían las reflexiones y el análisis más a fondo, pero, después.



Sacaron mis cosas de mi casa después de haber encontrado una carta "comprometedora". Ese día aún fui a trabajar, pues consideraba inútil quedarme a pelear una pelea inútil. Un amigo me haría el favor de conseguirme un lugar donde quedarme esa noche. Pensé que sería su casa, pero en realidad pasó dejándome a un hotel. Era la primera vez que me quedaba en un hotel ,sin ser una excursión, aunque creo que lo tomé como si fuera una. Ese fue un sábado, pero al día siguiente debía ir a trabajar. Mi tío me había conseguido un trabajo fácil en la embotelladora Coca-Cola. Solamente debía supervisar ciertas cosas. Era un trabajo de media hora al día, lo podía combinar con mi trabajo de maestro. Así que me bañé en el hotel, con el jabón y el champú del hotel, salí al lugar donde estaban guardadas mis cosas a traer desodorante y partí al otro trabajo. Al menos pude tomar una gaseosa gratis para desayunar. La Universidad estaba cerca y yo sabía que estaba abierta también en domingo, así que fui allá a leer un poco y cargar mi teléfono celular. No se me ocurría en qué perder el tiempo...



Más tarde me reuní con mi madre en un centro comercial para que me invitara a almorzar algo, y me contó que habían encontrado un lugar donde podría quedarme esa noche. En la casa de unos conocidos de ella y mi abuela. El día siguiente sería lunes, y debía presentarme al colegio e ir a la Universidad, así que las cosas se complicaban un poco. Debía bañarme en casa extraña, planchar mi camisa e ir con corbata al colegio. No es lo mismo un hotel que una casa extraña. Pero esa experiencia me enseñó que cuando no tienes casa, cualquier casa es tu casa. Creo que eso me sirvió para estar después en el hospital. Al final fue una experiencia más buena que mala.